9 de diciembre
Le quedan pocos minutos a este día que se va. Sábado de una semana atravesada por festivos.
Ganchilleé. En azules. Otra bolsa. Me dió por ellas. Reutilizo hilos. Anudo pequeños tramos. Un ganchillo que no recuerdo desde cuando.
Empecé en amarillo. Sorprendida, lo encontré.
Un círculo que hago crecer desde tres puntos encadenados. Cada hilo requiere aumentos distintos. Llego, más o menos a cien.
Me ilusiona empezar y verlo crecer.
Exhibo en mis perfiles visibles. Pocos o pocas lo ven.
Llevo unos días haciendo uso de la opción de directos. Es una forma de que grave seguido y seleccionar o no.
Acabo de leer unas palabras, un consejo de escritor.
Escribo y decido nombrarme como escritora, por el mero hecho de hacerlo a menudo y ocupar mi mente en ello.
Hay días en que la voz interna no fluye. Otros en que es tan intensa que invade mi mente.
Muchos recuerdos se agolpan.
Esos directos me llevan, muchas veces, en los meandros de recuerdos recuperados al hilo desenredado por casuales asociaciones.
A mí no me atraen los cuerpos delgados.
Miro mi espejo y de mí critico partes que el tiempo no libra.
Envejezco. De pronto me veo en el espejo.
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