miércoles, 29 de noviembre de 2023

29 de noviembre

 29 de noviembre 

Siempre tuve debilidad por los objetos de escritorio.

Me paraba ante los escaparates que los exhibían.

Acumulé estilográficas.

Cuadernos.

Papel secante.

Plumines.

Tinteros.

Lápices y gomas.

Colores.

Papeles.

Libros.

La máquina de escribir llamaba mi atención.

Papá me alquiló una y compró un libro de ejercicios de repetición.

Cada día al mediodía repasaba.

Cuando pude usarla con cierta soltura me compró una.

En ella hice trabajos de los que se me asignaban en los estudios.

Sigo mirando ese tipo de escaparates y sección, sintiendo el cosquilleo del deseo que contengo.

Cuando estudiaba en los primeros años, tenía pluma con cargador. Posteriormente llegaron las que admiten un cartucho y el tintero se dejó de lado.

Aún adquiero alguna pluma recargable. Suelo hacerlo atraída por la sección que tiene material para escolares.

Si escribo en papel, suelo usar lápiz.

Escribí con bolígrafo y punta fina. Otros objetos que también me tientan.


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