5 de enero
Mamá no entendía porqué a otros sí y a ella no.
Para tocar una muñeca un rato acarreaba agua para quien la tenía.
Ella cogía nieve del tejado y le echaba azúcar.
Supervivencia.
Inocencia.
Carencias.
A mí no me llegaron, tampoco, muchas cosas.
Pero de que tuviera muñeca se aseguraba.
Lápices de colores.
Estuche.
Lápiz, goma y tajador (maquineta de hacer punta).
Pucheros y útiles en miniatura.
No viví el consumismo.
Todavía no se había instituido.
A mi sobrina le llegaban muchas cosas, pero con control, porque mi hermano y cuñada estipulaban una cantidad a nuestro grado que usar para hacer realidad sus demandas.
A los pequeños y pequeñas familiares ya no les coge con fuerza esta fecha. Para ellos la prioritaria es la del 24 al 25 de diciembre, aunque algo más les llegará.
Recuerdo que se decía que con los reyes apenas les quedaba tiempo para jugar con lo que les llegaba, porque tras ese día las vacaciones llegaban a su final.
En la escuela dónde terminé mi docencia al jubilarme, se dedicaba una tarde de juego y compartir. Un sólo regalo a enseñar a los demás, y dejar a otros jugar con él.
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