Mi año nuevo
Empieza cuando cumplo años. En éste que se recibió con uvas que fui mordiendo campanada a campanada, y luego comí, entraré en el setenta de mi ciclo solar, y si me remonto a cuando fui concebida, que ignoro, deberé pensar que igual fue en noviembre o finales de octubre, con los primeros fríos de mi Huesca natal. En esa cama de papá y mamá, en la que hubiera querido soñar y eludir esos miedos nocturnos que me hacían gritar, llamando a mamá.
Bolsas de agua caliente y mantas. Tantas que te aplastaban.
Quieta allí donde mi calor ahuyentaba el frío. Todo lo contrario al verano, en que rodaba buscando un sitio refrescado.
Seguí el ritual a medias. Brindé con una copa vacía. El agua no estaba a mano, y me niego a ingerir otros líquidos para brindar.
Mis migrañas asedian mi paz.
Sí que besé y deseé un buen año.
Salud. Ese es mi único deseo plasmado.
Salud y libertad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario