10 de diciembre
Empecé lectura. Aún estoy allí. En la primera página.
Me llevó a escribir. Recordé un bar.
Quise localizarlo. Ya no lo es. La casa. Imagino posible realidad. Sólo la puedo imaginar.
El vecino que tenía ese bar recibía el apelativo del Gato, y a su mujer se le atribuía la Gata.
Mi padre era el vaquero o el lechero, indistintamente. Mi madre, la lechera.
Hubo un carnicero que a mí me llamaba Pilar, atribuyéndome el nombre de mamá.
Eso me lleva a la madre de una amiga del instituto, que me llamaba Rubia. Yo morena. En mis años primeros más que ahora.
Esa mujer siempre fue cariñosa conmigo.
21:27 de este domingo lluvioso, en Vigo.
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