15 de octubre
Cuatro gotas y sol.
Ahora un cielo que promete.
Esperando que moje las calles y limpie el aire.
Ayer empecé a revisar lo digitalizado.
Han contactado conmigo.
El archivo audiovisual.
Aquellos vídeos que hoy sorprenden.
No pensábamos en límites.
Íbamos dando pasos de libertad.
Cierta frustración. No conseguí digitalizarlo todo. Falló el recurso. La vida me impuso sus prioridades.
No tengo idea de cómo revisar las grabaciones. No quería exponerlas a miradas otras. Por eso adquirí un artilugio que no cubrió todo lo que debía pasar de analógico a digital.
Acabo de volver a privado el perfil. Recibo seguidores muy sospechosos y me cansa irlos anulando. Es tiempo perdido.
Estos medios son muy chafarderos.
En el 2007. Verano. Registros en vídeo. Cámara digital, con cinta. Papá y mamá. Un beso. Hice copia a un pendrive que adquirí el viernes.
M debía tener unos diez años.
Han pasado 16.
Tenemos un otoño seco. Una sequía extrema.
Estos días secos en Barcelona me recuerdan esa sequedad en Huesca.
No vuelvo a Huesca.
Mis padres en el cementerio.
El resto no me lleva a querer ir. Al contrario.
Tuve tres hermanos. Viví pensando que éramos dos, pero fuimos cuatro. Los dos primeros, por circunstancias, no llegaron a buen puerto. Descuido médico. ¡Qué poco importaban!
El mundo es terrible.
Terrorífico.
Destruye.
Desmembra.
Aísla.
Teje una maraña a su favor.
No cuentas.
No contamos.
Sólo les vale ganar a nuestra costa.
Nuestra sangre regó sus campos desde el inicio.
Podemos gritar, llorar y patalear.
Nuestra muerte alimenta su cuerpo social.
En sus guerras caemos todos.
Nada nos salvará.
No hay comentarios:
Publicar un comentario