viernes, 12 de enero de 2024

12 de enero

 12 de enero

La última cena de mamá. Rechazó el postre. Quería su yogurt. Mi prima A, qué había subido de cocina al ver su nombre en la bandeja, la animó a tomarlo. Era un dulce en tarrina, de nata y chocolate.

Estaba yo asomada y he visto que descargaban yogures. Eso me ha llevado a recordar ese momento.

Qué poco sabíamos de la mejoría de la muerte. Nada.

El 2 de febrero, a las 2 de la madrugada llamó mi hermano.

Era el 2012. Nuestro primer aniversario, de un matrimonio secreto entre nosotras, que llevábamos años desde que mirarnos se volvió en deseo, en ese otoño del 1990.

Son cifras sin cuento. Unas veces lejanas, y otras condensadas.

Con la muerte de mamá empezaron a caer velos. Se lo dije a mi tía, su hermana, en la cocina de la que fue nuestra casa, después de la de la vaquería. Mi prima se quitó la peluca, liberándose. Papá se había acostado. Mi tía durmió a su lado, en la cama en que mamá había estado.

Papá y mamá habían pasado a dos camas pequeñas, juntas.

En ese tiempo, dormían en la habitación que había sido de mi hermano, porque estaba cerca del aseo. Único en un piso de cuatro habitaciones.


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