jueves, 23 de noviembre de 2023

23 de noviembre

 23 de noviembre 

Reencuentros 

Hace 50 años te amaba. Pensábamos en formar una familia. Estábamos uno por el otro. Con mis catorce nos encontramos. Hubiéramos sido padres jóvenes. No fue así. Aceptamos límites.

Yo estudiaba. Tú trabajabas como fresador y tus intereses te llevaron al dibujo de planos y colaborabas en un despacho de arquitecto.

No pasamos de toqueteos y besos. Evitamos aquello prohibido antes del matrimonio, en una ciudad de provincias marcada por el qué dirán.

Sin embargo, no nos libramos de habladurías. Cuando empezamos, me cogiste de la mano en un espacio reservado del parque fuera de esas miradas intrusas.

Coincidíamos en bailes y bailábamos manteniendo distancia que con el roce se fue acortando.

No nos duró. Perdimos ese impulso que arrastra, por reprimirlo y no vivirlo, porque nuestros pasos tomaron rumbos distintos, porque el deseo es así, hoy no puedo vivir sin ti, y mañana miro otros gestos que tientan.

Primero sentí un abandono. Una falta de esa exclusividad que me habías regalado durante ese tiempo de novios con planes de futuro.

Te dije que te veía más como un hermano.

Lo dejamos.

Si no hubiera sido así, quizás hoy miraríamos juntos un pasado.

Nunca se sabrá.

Lo vivido es algo que nunca da otra oportunidad.

Tampoco puedo apuntar aquello del primer amor.

Ese amor que arrastra y te expone tardó en llegar.

Con ese no se podría dar nada más.

Su muerte no dará pie a otra oportunidad.

Tampoco creo que se pudiera dar, más allá de recuperar una mirada que nunca volverá.

Es cierto, que cuando miro atrás me recuerdo de una forma que no puedo representar.

La percepción de mí no esa. Era otra. Múltiples son mis pieles que han ido mudando con duelos y pérdidas.

El llanto sale en ese momento de ahogo emocional.

Te vas quedando sola. Escribir ayuda a digerir esa soledad.

Comunico bien, pero no establezco vínculos duraderos.

Aprecio, pero querer, lo que se dice querer, no lo suelo sentir por muchas personas.

He amado. Amo. Admiro. Fui dada a idealizar sin tocar. La amistad correspondida escasea en mi vida. Ha sido estar a un nivel superficial. Hoy lo desecho. Prefiero estar en mi mundo.

Ayuda convivir. No sé quién sería, ni cómo lo llevaría. Me entrego a la comunicación del momento, pero vuelvo a mí recuperando mi pensamiento.

Muchos días me quedo en casa, sin salir.

Suelo salir a lo preciso.

Me desgasta estar. Debo recuperar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Presencia virtual