12 de noviembre
Estaba fascinada. Tener a mi alcance la herramienta que me permitía controlar el proceso, sin intermediación de nadie. Dejar rastros de lo que mi mirada seleccionaba. Vivirlo tras el visor y acercar al detalle sin acercarme.
La fotografía, entonces, era un intento que sólo daba su fruto tras el revelado del carrete.
Tuve el contacto con la fotografía en mi niñez. Mi tío me tuvo a su lado mientras seguía ese proceso de revelado. Él hacía reportajes y fotos de encargo. Su época dorada en el blanco y negro. También nos recogió en movimiento.
Otro tío, el que volvió a España a vernos, cuando yo tenía doce años. Nos trajo una cámara para mí y mi hermano. La conservo. La hice mía.
Hoy los móviles han arrinconado mis cámaras.
Adquirí una con el dinero que ese verano tenía. Creo recordar que la cifra se correspondía a más de dos meses de nómina. Se llevó mis ahorros y la paga de verano. Era el 1985.
Me apasionó. Tuve una igual en mis manos y quise adquirirla.
La fotografía quedó a un lado.
Cuando empecé a publicar en blog, en el verano del 2006, encontré en ese medio el soporte para mis fotografías. Ya en digital.
En YouTube fui aportando algún que otro vídeo. Posteriormente en Vimeo, espacio que se acomoda mejor a mi intención.
Subí en Picasa. Ahora absorbido por Google.
Hubo otro momento singular. En el 2007 puse en marcha espacios en Ning, alojamiento que pasó a cobrar. De aquellos proyectos quedan páginas y grupos en Facebook.
En estos momentos con requerimiento de pago. Lo gratis se va acotando.
Instagram no fue un sitio principal.
Creo que llevo más de dos años por Tiktok.
No me esfuerzo especialmente. Participo con perfil bajo. He reducido mi actividad.
Otra vertiente que me acompaña es la de dibujar. Para ella un perfil de trazos visuales.
Los blogs me llevaron a comunicarme y a escribir.
Escribir predomina. Prosa poética. Poesía. Narrativas. Novelas.
A lo largo del camino se han ido borrando muchas de las cosas activadas. Sus alojamientos cerraron. Especial mención a Myblog, Coctelera, Libro de arena.
Empecé en un foro, Tus relatos, allí participé con textos e interactué. Pasé a Bubok. Allí mi primera novela. Pagué porque me la editaran. Otros libros que autopubliqué.
Tenerlos fue una sensación muy positiva. Había accedido a ello.
Promover no se me da. Tampoco le pongo ganas.
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